Juramento del Monte Sacro

Después de la muerte de su esposa, Bolívar se concentró en los trabajos de sus plantaciones, en un intento de combatir la tristeza, pero a medida que pasaba el tiempo su permanencia en Venezuela se le hizo insoportable y decidió volver a Europa.
Para diciembre de 1803, Bolívar volvió a España y se instaló en el puerto de Cádiz donde permaneció hasta febrero de 1804, cuando se trasladó a Madrid. Durante este tiempo se sabe que Bolívar mantuvo tratos con sus representantes comerciales pero también se especula sobre la posibilidad de que se hiciera masón y fuera aceptado como miembro de la Gran Logia Americana, especulación que no ha sido descartada ni confirmada del todo.
En Madrid volvió a ver a su suegro, el Marqués del Toro y compartió con él la pena que aún sentía por la muerte de Teresa, pero poco después decidió volver a Francia, llegando a Paris en abril de 1804.
Desde el punto de vista de algunos críticos, reconstruir la vida de Bolívar entre los años 1804 y 1807 es difícil ya que los relatos sobre ese período de su vida están plagados de leyendas y algunos mitos. Sin embargo se sabe que durante ese período estuvo entre París y Roma, que se reencontró con su antiguo maestro Simón Rodríguez y que mantuvo relación con el famoso científico, el Barón Alexander von Humboldt, así como con el sabio Aimé de Bonpland, y con el estudiante Carlos Aguirre y Montúfar, a quienes acompañaría después a Roma, en 1805.
En París, Bolívar fue testigo de la Coronación de Napoleón, y volvió a tener contacto con las ideas de la Ilustración en una atmósfera cargada de romanticismo y aires de cambio que influyeron notablemente en sus ideas políticas, y que le llevaron a la conclusión de que España no podría oponerse a la Francia de Napoleón y que su caída como potencia sería aprovechada por enemigos naturales como Inglaterra.
Todo esto llevaría a las colonias hispanas en América a la disyuntiva de elegir entre aceptar un dominio francés o británico, o manejar sus asuntos independientemente de España.
Este razonamiento afirmó las convicciones de Bolívar a favor de que la Independencia era la opción más beneficiosa para América después de la destrucción de la flota española por los británicos en la Batalla de Trafalgar de 1805, y la lamentable situación que se daba en la Corte española que ponía en evidencia el daño que podía ocasionar la presión napoleónica sobre un país.
Estas circunstancias le llevaron a rechazar un posible liderazgo de Napoleón en el mundo, y a realizar ante uno de los hombres que más influenciaron en sus ideas revolucionarias, Simón Rodríguez, el Juramento del Monte Sacro, un compromiso formal que tuvo como escenario la ciudad de Roma, donde juró por el Dios de sus padres, por ellos mismos, por su honor y por su patria poner fin al dominio español en América.